estelnegre | 04 Juliol, 2007 13:49
El historiador Ferran Gallego acaba de publicar un libro, Barcelona, mayo de 1937 (Debate), que cuestiona o matiza las versiones mas difundidas de lo que ocurrió en Cataluña, singularmente en Barcelona, del 3 al 7 de mayo de 1937. Con la publicación de este libro se abre de nuevo un debate sobre un tema que, a pesar de los setenta años transcurridos, sigue despertando pasiones sin que acaben de cerrarse las heridas (políticas) que se produjeron en aquellos acontecimientos.
- Como es sabido, el detonante de
los hechos de mayo fue la toma de la Telefónica por los
guardias de asalto.
¿Por qué decidió el Gobierno
de la Generalitat arrebatar a la CNT, que se
había hecho propietaria de esa
compañía, el control de las comunicaciones
telefónicas?
- Como bien
has dicho, se
trató del "detonante", en una situación
de crisis de las relaciones
entre las fuerzas que constituían el Consell de la
Generalitat --es decir, la
ERC, CNT, la FAI, la UdR, la UGT y el PSUC-- al que se
sumaría el POUM,
expulsado del gobierno en diciembre de 1936. La toma de la
Telefónica, sin
embargo, tiene un valor real y simbólico al mismo tiempo,
porque implica
hacerse con el centro de comunicaciones mas importante que
existía y porque
implicaba un eslabón en una cadena funcional del
debate de fondo: las
relaciones entre el poder institucional y el poder de base de las
distintas
fuerzas sindicales y políticas. La disputa por el
control de la Telefónica es
un ejemplo claro de esta disputa por el poder o los
poderes que
esta en el origen de los conflictos desde el verano de 1936. Un debate
sobre
control social de cada organización más relevante
que lo que ha ido llegando
hasta nosotros simplificado en términos de
revolución y contrarrevolución.
- Pero la CNT estaba en
el Gobierno, y no sólo en el de
Cataluña, sino también en el de
España. ¿Hemos
de en tender que hubo por parte del resto de los partidos del Frente
Popular o
del Consell de la Generalitat un intento de desalojar del poder a los
anarquistas?
-Es posible
que algunos
sectores pudieran considerarlo así (y no me refiero a
partidos enteros, sino a
tendencias dentro de los mismos). Creo, con todo, que lo que
explica mejor las
cosas es que la CNT, sin rival en el movimiento obrero
catalán antes de la
guerra -a diferencia de lo que ocurre en el resto del territorio
republicano-
desea mantener una ambigüedad calculada sobre la
configuración del poder político.
No puede imponer el proyecto libertario, pero sí
desea mantener ámbitos de
independencia de gestión que se refieren, fundamentalmente,
al control del
Orden Público y al de algunas actividades
económicas. Cuando se produce la
consolidación de las instituciones y se precisa una cierta
disciplina, que por
lo menos vincule a quienes están en el gobierno como la
propia CNT, ésta se
resiste a abandonar esta versión difusa del poder. No es
casualidad que la
crisis gubernamental en Cataluña se produzca, el mes
anterior a la crisis de
mayo, como resultado de la aprobación de los decretos de
orden público, que
unificaban el mando y lo ponían en manos de sectores
próximos al Conseller
Aiguader, de ERC. El PSUC, en este conflicto, se orientaba
claramente al
reforzamiento de las instituciones, algo que le llevara a
confluir con ERC
aunque sin desear romper con la CNT. El PSUC sólo se
había planteado la
exclusión del POUM de la política catalana.
- ¿Por qué el
PSUC
quería excluir al POUM? ¿Por qué este
último partido fue expulsado del
gobierno?
- La respuesta canonizada por una historiografía vinculada a la izquierda socialista y al trotskismo ha dado por sentado que se trataba de una respuesta a las presiones de la Internacional Comunista en una campaña contra el trotskismo que se iniciaría con el primero de los grandes procesos contra esta corriente, a comienzos de 1937. Las cosas son algo más complejas. Es indudable que para los "socialistas unificados", el POUM aparece como un adversario política a batir, no como una fuerza con la que negociar, pero no únicamente como resultado de las presiones externas, sino por una dinámica de competencia de espacios en el interior de Cataluña que ya ha dividido a los marxistas en periodos anteriores. Tras la unificación de seis organizaciones de esta tendencia en el PSUC y el POUM en 1935-36, esta competencia pudo bipolarizarse con mas comodidad. Sin embargo, el POUM pudo ser expulsado del gobierno con el acuerdo de la CNT y de ERC --de otro modo habría resultado imposible--, como resultado de las críticas que este partido lanzaba no sólo contra el Frente Popular, sino incluso contra los pactos firmados por la FAI, el PSUC, la CNT y la UGT en octubre de 1936. La expulsión fue, por tanto, un as unto de todas las fuerzas significativas en Cataluña y, según creo, un error táctico importante. El POUM no habría llegado a plantear una oposición tan radical al régimen --y no sólo al gobierno-- si se le hubiera aceptado como hasta entonces.
- ¿Podrías
resumir
brevemente la postura de las distintas formaciones
políticas y sindicatos, amén
de la reacción del gobierno de España,
al producirse la insurrección de mayo
tras la toma de la Telefónica? ¿Creyó
el POUM que podía derribar al gobierno de
la Generalitat y conseguir que los insurrectos tomaran el poder?
- Lo que
podría indicarse,
en primer lugar, es lo distintas que eran las posiciones de quienes
levantan
barricadas en las calles barcelonesas el3 de mayo de 1937. Sectores con
las
Juventudes Libertarias, el POUM o Los Amigos de Durruti
podían plantearse una
sublevación contra el gobierno y la Iógica de sus
alianzas sociopolíticas: es
decir, contra el conjunto de los grupos obreros y
republicanos. Quien definió
de forma mas clara las cosas fue el POUM, que consideraba que la lucha
contra
el fascismo no podía desvincularse de la
revolución socialista y, por tanto,
había de pasar por la ruptura con las organizaciones que
representaban a la
burguesía. El POUM siempre expresó muy claramente
que el antifascismo era una
excusa para no hacer la revolución, que era
históricamente adecuada y políticamente
posible. Por ello, proponía la alianza entre su partido
leninista y las
organizaciones libertarias en un Frente Obrero Revolucionario. Sin
embargo, la
misma CNT que combatió en las calles de Barcelona no lo hizo
con estos
objetivos, sino para tratar de mantener las condiciones de poder
adquiridas por
el sindicato y evitar el deslizamiento del régimen hacia una
acentuación de la
disciplina, la homogeneidad gubernamental y la unidad del poder. Creo
que las
cuestiones socio-económicas tuvieron mucha menos relevancia
que este aspecto.
Lógicamente, entre el POUM y la CNT-FAI
podía haber una unidad táctica
inmediata, pero graves discrepancias estratégicas que
permitieron, por ejemplo,
que los negociadores de la CNT prescindieran tanta de las presiones del
POUM
para tomar el poder como de la representación de este
partido en las negociaciones
con el Consell de la Generalitat. La respuesta de los dirigentes de la
CNT a
escala española fue la de acudir a calmar el conflicto para
tratar de negociar
el mantenimiento de las condiciones existentes antes del asalto a la
Telefónica. Sin embargo, por parte de socialistas,
comunistas y republicanos,
la insurrección fue contemplada como la prueba de la
imposibilidad de seguir
confiando en la capacidad de control de la CNT sobre su militancia y,
por
tanta, permitió abrir paso a nuevos gobiernos en
Valencia y en Barcelona, que
liquidaran la dirección de Largo Caballero en el ejecutivo
central y la presencia
de la CNT en ambos gobiernos. De igual forma, la
insurrección se contempló, en
especial por la prensa del PCE, como un movimiento que no iba dirigido
contra
el gobierno, sino contra el Frente Popular y el régimen
republicano en su
conjunto, lo que permitió establecer el mito de la
colaboración entre el
"trotskisme", los "incontrolados" y "la quinta
columna".
- Un mito que, además
de
atentar gravemente a la verdad, ponía en el mismo
saco a gentes que no siempre
se llevaban bien. ¿Qué unía y que
separaba a trotskistas, poumistas y
cenetistas?
-
Obviamente, tratar a la
izquierda que no fuera partidaria del Frente Popular de ser
filofascista o
quintacolumnista es, como ya he dicho hasta la saciedad, una ignominia.
La
verdad es que me gustaría escuchar apreciaciones similares
del mundo líbertario,
poumista o trotskista, cuando se acusa a los socialistas o comunistas
españoles
de ser simples agentes de Moscú. Para ir al meollo de la
cuestión, lo que cabe
destacar es la diferencia entre la CNT y cualquier versión
del marxismo, sea
poumista, trotskista, socialista o del PSUC. La CNT se plantea el
comunismo
libertario como objetivo, pero no será capaz de pasar a esa
opción cuando se
derrota al fascismo en Barcelona en julio de 1936. Por ello,
decidirá aceptar
el mantenimiento de las instituciones y la
aceptación por éstas del poder
alcanzado por el movimiento libertario. Tras la disolución
del Comité de Milicias
Antifascistas, la CNT aceptara la constitución del Consell
de la Generalitat,
formar parte del mismo y, además, acabara entrando en el
gobierno central republicano.
La tesis de muchos libertarios que han escrito sobre el tema
es la existencia
de una crisis de identidad de la CNT en unas condiciones
inéditas: disponer
del poder en la calle y no poder hacer la
revolución anarquista. Sin embargo,
creo que puede matizarse. Lo que se produce es, mas bien, el deseo de
hacer ambas
cosas. Lo que quiere la CNT es ajustarse a una
correlación de fuerzas en
la que no puede desdeñar la existencia de ERC, UGT Y PSUC,
pero deseando
sostener las zonas de poder ya obtenidas,
en el ámbito del Orden
Público o en la administración de la
producción y los servicios. Lo importante
es lo que no hay en la CNT. Y lo que no hay es una
oposición al régimen
republicano, sino una participación en el mismo en
estas condiciones de poder
difuso.
- ¿Y en cuanto al POUM?
- En esto,
la posición de
la CNT no tenía nada que ver con la del POUM. A veces se
olvida que el POUM es
un partido bolchevique, leninista. No concibe mas
revolución que la toma del
poder por la clase obrera y la ruptura de la República
burguesa y el Frente
Popular. Pero va mas allá, y no lo digo yo sino los
editoriales de La
Batalla, el órgano del POUM: la
formación de un frente unido con la FAI y
la CNT, considerando que los "reformistas" --el PSOE, el PSUC, la
UGT--, son enemigos de clase. La CNT, en Solidaridad Obrera,
solicitará
la formación de un gobierno CNT-UGT tras los hechos de mayo,
lo cual significa
no contar con el POUM, sino con la otra
organización de masas existente en
Cataluña y en el resto de España. Los
trotskistas de aquel momento,
agrupados en un pequeño grupo bolchevique-leninista y el
propio Trotsky
acusaran al POUM de ser un partido centrista, porque no han aceptado la
unificación de la Izquierda Comunista de Nin con el Bloque
Obrero y Campesino de
Maurín. Y en 1937, un dirigente como Munis habrá
de denunciar la incompetencia
del POUM, que le impide hacerse con la vanguardia del
movimiento y tomar el
poder superando la República y el Frente Popular.
- ¿Significa eso que el PSUC no era un partido leninista, dado que el PSUC no deseaba la ruptura del Frente Popular? ¿No estaba por la toma del poder por parte de la clase obrera?
- Naturalmente, el PSUC era un partido leninista. Pero he querido subrayar el carácter de partido leninista del POUM por la tendencia a confundirlo con una organización de izquierda socialista y apartarlo del espacio comunista. Aclarado este punto, nada secundario, lo que hay entre estos dos partidos --como ha ocurrido con el Bloque Obrero y Campesino antes-- es una discrepancia acerca de la URSS y la III Internacional, cuyos carácter y estrategia son juzgados críticamente por el POUM, al contrario de lo que sucede con el PSUC. El PSUC es un partido peculiar, porque nace de un proceso de unificación obrera y socialista que comenzó a raíz de la ofensiva fascista en España desde 1934-1935 y que se realizó tras el esta1lido de la guerra civil. Siendo un partido de unificación entre socialistas y comunistas --su propio secretario general procedía de la Unió Socialista de Catalunya, muy moderada--, fue adquiriendo una posición mas radical y se convirtió en sección catalana de la Internacional Comunista. El PSUC --contra lo que dice la historiografía vinculada al POUM sin dar pruebas documentales, mas bien los especialistas han descubierto lo contrario-- es un partido obrera en su composición, de clase en sus objetivos. Lo que ocurre es que la aparición del fascismo provoca una revisión estratégica que implica la necesidad de fijar la hegemonía de los trabajadores en un frente más amplio. Convendría recomendar las lecturas de los discursos de José Díaz, secretario general del PCE, cuando plantea en 1935 la idea de un Bloque Popular Antifascista que se vertebre a través de las Alianzas Obreras, y al que se sumen los grupos antifascistas de sectores populares. Lo que se defiende tras el estallido de la guerra y la correlación de fuerzas que ésta crea es, como es obvio, la defensa de una República contra la que se ha levantado el fascismo, pero que modificara su naturaleza, por la potencia adquirida por las organizaciones obreras y las transformaciones realizadas en el curso de la guerra, que se considera revolucionaria. El PSUC, podríamos decir, es un partido comunista con una estrategia de Frente Popular. Otra cosa será, como planteo en mi libro, la desviación gubernamentalista que el proyecto de democracia popular revolucionaria podrá crear a partir de mediados de 1937, cuando la guerra empieza a perderse con claridad.
-
¿A
qué te refieres exactamente al
hablar de desviación gubernamentalista?
- El
Partido Comunista
defendió la idea de Frente Popular Antifascista
como una estrategia que, a
diferencia de lo proclamado por el PSOE y por Izquierda
Republicana, no fuera
simplemente un pacto electoral, sino un bloque
cuya hegemonía debía
corresponder a la clase más numerosa y cuya
función histórica estuviera
vinculada a la continuidad con la insurrección de
1934. Cuando se produjo la
derrota del fascismo en lugares cruciales, los comunistas --que eran
aún una
fuerza minoritaria-- aceptaron que la dirección
política del proceso estuviera
en manos de los republicanos y, más tarde, en el
ámbito español, de los
socialistas. Sin embargo, no renunciaron a las conquistas
revolucionarias que
ya se habían dado, y que fueron
institucionalizadas con decretos como el de
sindicación obligatoria o el de colectivizaciones.
Creo, con todo, que a
medida que la guerra empezó a ser desfavorable, en especial
tras la pérdida del
Norte, cuando la ayuda soviética comenzó a
decrecer en la segunda mitad de
1937, al no poder competir técnicamente con el material
alemán, se planteó básicamente
ganar la guerra. Es decir, que hubo un desequilibrio en la
ecuación guerra y
revolución o, para decirlo en unos términos que
superen este viejo debate, el
PSUC --como el resto de las fuerzas republicanas y
socialistas-- empezó a
considerar que los cambios debían realizarse desde
el gobierno, creyendo
que la imposición del orden exigía prescindir de
las iniciativas de base, algo
que es falso. Creo, además, que esta tendencia a
considerar la
gubernamentalización de la acción del partido
como el objetivo a buscar,
en esa lucha por el poder, es lo que acabaría
provocando, incluso en la
derrota del fascismo internacional, una tendencia a considerar
que el área de
acción de la izquierda revolucionaria debía
priorizar las tareas de gobierno,
ya fuera dentro de él o aspirando
a regresar al mismo, tras la expulsión
de los Partidos Comunistas de los gobiernos de Italia, Francia,
Bélgica y
Luxemburgo en 1947. Pero no creo que se trate de frenar la
revolución
económica --que estaba, en buena medida, realizada
en los límites de lo
aceptable por el Frente Popular--, sino de cómo lo que
podía haber sido un doble
espacio de acción pasa a ser,
progresivamente, sólo uno.
- Naturalmente, volver a mayo de 1937 significa haber establecido previamente cuáles son los análisis de las correlaciones de fuerzas, las estrategias y el carácter de cada una de las fuerzas en presencia. Sin ellas, lo que ocurre entre el 3 y el 7 de mayo carece de inteligibilidad, de la misma forma que no se comprende la actuación de los partidos antes de mayo y después del inicio de la guerra y lo que sucederá tras el fracaso del levantamiento contra el gobierno. Creo que hemos podido establecer que, con esta perspectiva, las motivaciones que llevan a la CNT-FAI Y al POUM a participar en un movimiento contra el Consell de la Generalitat son distintas. Hemos podido establecer que las causas del movimiento no residen en la intervención de la Telefónica por las fuerzas de Orden Público --una expresión mas adecuada que la de un as alto a mano s del PSUC, considerando que la orden procede del Conseller de ERC responsable y, probablemente, del propio Companys--, no se refieren a una defensa de la revolución proletaria contra la reacción burguesa o estalinista. Por parte de la CNT, protagonista inicial del movimiento, se trataba de defender un ámbito de poder concreto en el mismo momento en que estaba discutiéndose qué hacer con los decreto s de Orden Público que perjudicaban el margen de control social ejercido por los libertarios. Sólo por parte del POUM y de las Juventudes Libertarias ese acto de resistencia pudo convertirse en una primera fase desde la que poder asaltar el poder y establecer un gobierno de alianza entre libertarios y poumistas, estrategia que la dirección de la CNTFAI se negó a aceptar. El análisis de los acontecimientos realizado por la dirección del POUM después de aquella semana distribuye las responsabilidades entre la dirección de la CNTFAI Y la del "reformismo" del PSUC. Si uno Iee los editoriales de Mundo Obrero o Treball de aquellos días pueden verse las acusaciones dirigidas contra los encontrados y el "trotskismo", Sin embargo, cuando vemos lo que dice El Socialista o La Humanitat, las condenas a la sublevación son similares, calificando de facciosos a sus inductores. No quiero ni podría negar que los mecanismos de poder dependientes de Stalin utilizaran la ocasión para descargar la represión sobre el POUM. Pero no ha podido demostrarse que los sucesos de mayo del 37 se prepararan por el estalinismo para poder hacerlo. Por el contrario, los documentos hallados por Ángel Viñas muestran la sorpresa de los dirigentes españoles ante el levantamiento. Creo que, por otro lado, debe considerarse un contexto sin el que no entendemos el problema. Y es lo que era la URSS y la figura de Stalin para los trabajadores y antifascistas españoles en 1937, algo que nos resulta difícil de comprender en el 2007, pero que nos llevaría a un anacronismo si lo obviáramos. El mito de la URSS tenía la potencia suficiente como para penetrar incluso en sectores del socialismo y del republicanismo español y, sin duda, su posición en la guerra civil y la presencia de las Brigadas Internacionales había ayudado a incrementarlo. Una fuerza política cuya identidad se encontrara precisamente en la crítica al régimen imperante en la URSS, a su política interna y a la de la III Internacional podía encontrarse fácilmente aislada en el campo de la izquierda antifascista. Una cosa es el asesinato de Nin, que --según la hipótesis de Hellen Graham, que comparto aunque no estemos de acuerdo en la interpretación de los hechos de mayo, se debió mucho mas a la fase soviética de la biografía de Nin que a la actuación del POUM-- y otra el proceso abierto contra una fuerza que se había sublevado contra el régimen republicano en plena guerra civil, afirmando que deseaba su destrucción. En la represión del POUM, en la que hubo un proceso público, participaron fuerzas muy alejadas ideológicamente de los comunistas.
- Ya que has citado el
asesinato de Nin efectuado por orden de Stalin, hablemos de otros
asesinatos,
éstos sí directamente ligados a los
hechos de mayo, como los de Camillo Berneri
y Francesco Barbieri.
- Creo que,
al analizar los
hechos de mayo debemos considerar dos elementos sin los que los hechos
son una
mera crónica de muertes anunciadas, inevitables, sin
contexto de estrategias
políticas y correlación de fuerzas alguno. Por un
lado, se encuentra la
necesidad de contrastar las posiciones políticas de cada
fuerza con una
claridad que ha sido ofuscada por la violencia y los
crímenes. Decir, por
ejemplo, que el POUM y la CNT no están en las mismas
posiciones, y que el POUM
no sólo esta contra el Frente Popular, sino contra el
régimen republicano, de
cuya gestión no forma parte. Establecer cuál es
la estrategia opuesta de
socialistas, comunistas y republicanos. El antagonismo
política que fue
incapaz de crear un espacio de convivencia antifascista es el
drama. La
tragedia fue la liquidación física del adversario
como resultado de una
consideración política, que era la
eliminación de las estrategias distintas a
la propia. En este sentido, la muerte de los dos dirigentes
anarquistas de los
que hablas --cuya atribución aún no esta clara
del todo, por cierto, porque
debería considerarse la intervención de los
servicios secretos de Mussolini--
es el resultado de lo que podía haber sido la muerte de
Federica Montseny a
mano s de sectores anarquistas radicales o lo que fue el
asesinato de Antoni
Sesé, secretaria general de la UGT, a manos de
francotiradores de la FAI,
cuando iba a tomar posesión de su cargo de conseller. Sin
olvidar los
importantes sucesos de La Fatarella, con enfrentamientos entre
pequeños
propietarios rurales y sectores libertarios, con muertos en
ambos lados. Es
decir, que la oleada de crímenes políticos,
que no son un mero accidente
de desorden callejero, es la prueba del nivel de
confrontación al que se había
llegado, pero que procedía de asesinatos
políticos anteriores, como la muerte
de Roldan Cortada a manos de la FAI en abril, de cuadros anarquistas en
Puigcerdà y Bellver también en abril, el
asesinato de Antonio López Raimundo en
un control de carreteras a mano s de la FAI... De lo que
hablamos es de una
progresiva incapacidad de convivir políticamente que lleva,
como una aterradora
consecuencia, a construir el arquetipo del
contrarrevolucionario
"objetivo", que puede ser eliminado físicamente.
- ¿Cómo se
cerró --si es
que realmente se cerró-- la crisis? ¿La
pacificación fue, como se ha dicho, el
triunfo de la contrarrevolución e incluso la
pérdida de la autonomía de
Cataluña?
- La crisis
difícilmente
podía "cerrarse", si por ella se entiende un acuerdo
político de
fondo. Esa divergencia de estrategias correspondía
a formas tan distintas
de entender el antifascismo e incluso la democracia y el
socialismo, que era
complicado que así fuera. 10 que debía
establecerse era un mínima común
denominador, lo que había permitido luchar contra el
fascismo hasta entonces en
el mismo bando e incluso en el mismo gobierno. Lamentablemente, la
confrontación que culminó en mayo de
1937 había llegado tan lejos como para
que la desconfianza fuera insalvable, empezando por la que
podía tener el
gobierno republicano central con respecto a la propia capacidad de la
Generalitat para mantener, sin una guerra civil de retaguardia, la
lucha contra
Franco. La lucha acabó con una negociación
entre los dirigentes de la
CNT y la FAI y el resto de fuerzas políticas catalanas. Solidaridad
Obrera
llamó a un gobierno sindical y, en todo caso, al
levantamiento de las barricadas,
mientras el PSUC, ERC Y UGT hacían llamamientos
similares a su militancia.
Hubo, por tanta, un acuerdo en el que no participó
directamente el POUM,
cuya presencia no fue exigida por los libertarios, que
podían haberlo hecho.
Desde luego, un número considerable de la base cenetista no
debió comprenderlo,
pero la dirección que se había decidido por la
colaboración y había recibido
la confianza de la mayoría, sí. Por otro lado, el
gobierno central, tras la
caída de Largo Caballero, envió tropas que
entraron en Barcelona gritando
"UHP" (Uníos, hermanos proletarios; o
Uníos, Hijos del
proletariado), algo que demostraba que los sucesos de
Cataluña se habían
producido en el marco de la guerra civil española,
algo que los cuadros
del POUM, prácticamente inexistentes fuera de
Cataluña, no desearon tener en
cuenta en sus cálculos estratégicos, porque
perdían cualquier capacidad de
negociación e incluso de unidad revolucionaria con la CNT.
Cataluña no fue invadida.
Formaba parte de la República española, y las
atribuciones en materia de
Defensa y Orden Público habían sido obtenidas
como resultado de la disolución
del ejército en julio de 1936 y por la dispersión
del poder estatal. Por otro
lado, quienes habían combatido contra el POUM y la
CNT en las jornadas de mayo
eran también catalanes, del PSUC y de la UGT. Y ERC tuvo que
contemplar como un
efecto de aquel desafío a la República el proceso
de centralización de poderes
que siguió a los hechos. Desde el punto de vista
nacionalista o
independentista, podía considerarse que
Cataluña perdía poder, pero no creo
que ese punto de vista fuera el que estaba en las barricadas, ni en la
militancia del PSUC-UGT ni en la del POUM, la CNT o la FAI, muy poco
proclives
a estos planteamientos. Finalmente, creo que no se inició la
contrarrevolución
--si hilamos tan fino, deberíamos colocar ese final en la
reconstrucción de las
instituciones en el verano de 1936, algo en lo que participan el POUM y
la CNT--,
sino que se mantienen las conquistas realizadas en un marco distinto,
en el que
la primacía de la guerra viene determinada por la
aproximación del frente a
Cataluña y el empeoramiento de las condiciones
bélicas en la segunda mitad del
año.
Miguel
Riera
(El Viejo Topo, 233 / Juny 2007)