estelnegre | 27 Juny, 2007 13:46
En un momento de ejercicio de la memoria histórica, traemos a estas páginas la personalidad y la obra de Federico Urales, un prolífico escritor y propagandista nacido en la segunda mitad del siglo XIX, creador, entre otras publicaciones, de La Revista Blanca, que destacó por su calidad y contenidos entre los cientos de publicaciones de la época.
Federico Urales, cuyo
verdadero nombre era
Joan Montseny, nació en Reus (Tarragona), ciudad de
contrastada tradición
obrera, el 19 de agosto de 1864. Su padre, de ideas republicanas, era
alfarero,
y su madre, de familia carlista, trabajaba en el servicio
doméstico.
Tonelero de oficio, con 23
años es elegido
secretario general de la Federación de Toneleros de Reus, y
un año después
llegó a ocupar el mismo puesto en la Federación
de Toneleros de España,
adherida a la Federación regional española de la
I Internacional.
No abandona por ello sus
estudios de maestro,
y una vez conseguido el título, Montseny funda en Reus una
de las primeras
escuelas laicas que existieron en España. Otra de estas
escuelas la había
fundado en Vilanova i La Geltrú la maestra Teresa
Mañé, nacida en 1866, y que
luego sería su compañera. Ésta fue
más conocida con el seudónimo literario de
Soledad Gustavo. Teresa Mañé y Joan Montseny, o
lo que es lo mismo, Soledad
Gustavo y Federico Urales, contrajeron matrimonio civil el 19
de marzo de
1891 (1).
Semanas después de
la boda, Urales es
encarcelado por su participación en la
manifestación del 1 de Mayo, en protesta
por el asesinato de los conocidos como “mártires
de Chicago”. A partir de
entonces sus detenciones son frecuentes. En 1892 sufrió una
por la publicación
de una hoja de protesta contra las ejecuciones de los anarquistas de
Jerez de
la Frontera.
Desde 1891, Barcelona
vivía una oleada de
violencia. Una serie de atentados anarquistas, desencadenaron una feroz
represión: centenares de anarquistas y obreros detenidos al
azar fueron
encarcelados en el castillo de Montjuich y torturados de manera
abominable.
Denunciado por la gente de derechas de Reus como anarquista, Montseny
es
detenido y encarcelado en el castillo de Montjuich junto con otros
significados
anarquistas catalanes. Desde la prisión escribe varios
artículos, firmados con
diferentes seudónimos –entre ellos el de Federico
Urales, que luego adoptaría
definitivamente–, en defensa de los inculpados y denunciando
las torturas y la
represión.
El juez instructor del
proceso de Montjuich,
obedeciendo probablemente las instrucciones recibidas,
solicitó 28 penas de
muerte para los detenidos, de las que obtuvo 5. Federico Urales, tras
varios
meses en diversas cárceles y en el mismo castillo de
Montjuich, formó parte del
grupo de procesados que fue deportado a Inglaterra, junto a Teresa
Claramunt y
otros militantes del movimiento obrero y libertario de
Cataluña.
Urales pasó unos
meses desterrado en Londres,
adonde le siguió su compañera Soledad Gustavo.
Luego, ambos marcharon a París
y, finalmente, el 28 de noviembre de 1897, regresaron a
España y se instalaron
en Madrid. Su retorno era ilegal, pues seguía vigente la
condena de destierro
que pesaba sobre Urales.
La finalidad que
perseguía la pareja
Urales-Gustavo al regresar a España y trasladarse a Madrid
era conseguir la
revisión del proceso de Montjuich. Pretendía
demostrar ante el mundo la
inocencia de los condenados a muerte y conseguir la libertad de los que
habían
sido condenados a diversas penas. El primer problema era encontrar un
periódico
de amplia circulación que estuviera dispuesto a promover esa
campaña, empresa
nada sencilla. La prensa anarquista había sido prohibida en
casi toda España, y
la socialista había denunciado sistemáticamente
el proceso, pero no tenía
suficiente difusión. Quedaban los periódicos
republicanos, y de ellos Urales
eligió El Progreso, que
dirigía el joven Alejandro Lerroux. Una vez
aceptado su proyecto, ingresó como redactor el 1de enero de
1898.
La campaña se
inició el 15 de diciembre de
1897 bajo el título general “Las infamias de
Montjuich”. En primera plana se
publicaron cartas e informes que documentaban detalladamente los
tormentos
aplicados. Logró en poco tiempo un extraordinario eco en la
prensa y consiguió
polarizar la opinión pública.
Representó en España un acontecimiento paralelo
al proceso Dreyfus en Francia. El 3 de abril de
1898 se celebró una
importante manifestación, a la que asistieron Pablo Iglesias
y los tres jefes
de los partidos republicanos, Pi y Margall, Salmerón y
Esquerdo, y que contó
con una nutrida asistencia.
Poco después, El
Progreso dejaba de
existir. La participación que había tenido
Lerroux en la campaña habría de ser
fundamental para su futuro político, pues
aprovechándose del prestigio
adquirido a través de ella entre la población
trabajadora de Barcelona, pudo
lanzarse durante los años siguientes a la propaganda
demagógica que le
convertiría en el Emperador del Paralelo.
Nace La Revista Blanca
Federico Urales,
después de haber sido
colaborador de El Progreso y redactor de El
País, diario que
sucedió a El Progreso cuando
éste desapareció, decidió lanzar su
propio órgano de prensa, con la intención de que
incorporase en torno suyo a la
juventud y a la intelectualidad más importante de la
época. El propósito de
Urales era, sobre todo, crear una publicación que
representase las ideas
libertarias, que no podían ser propagadas ni defendidas por
estar vigente la
ley de 1896 contra la propaganda anarquista.
Y así
nació, en junio de 1898, La Revista
Blanca (2), con el subtítulo de Publicación
quincenal de sociología,
ciencia y arte. En su primera etapa, en La
Revista Blanca
colaboraron asiduamente, además de la pareja Urales-Gustavo,
Azorín, Anselmo
Lorenzo, Tarrida del Mármol, Julio Camba, Pedro Corominas,
Fermín Salvoechea,
Ricardo Mella, Ramiro de Maeztu, y todos –o casi
todos– los que más tarde
constituyeron la llamada generación del 98.
También se contaban entre sus
colaboradores Pi y Margall, Miguel Unamuno o Francisco Giner de los
Ríos,
fundador de la llamada Institución Libre de
Enseñanza; y en sus páginas se
podían encontrar otras firmas como, entre otras, las de
Jaime Brossa, Pedro
Corominas, Jacinto Benavente y Leopoldo Alas Clarín.
En los últimos
años del siglo, la campaña a
favor de los presos recibió el apoyo de toda la prensa
liberal y, finalmente,
tras un mitin que presidió Canalejas en abril de 1900, se
produjo una revisión
parcial del proceso de Montjuich, y fueron puestos en libertad los
encarcelados.
Como suplente de La
Revista Blanca,
Federico Urales animó la publicación de Tierra
y Libertad, que pasó de
semanario a diario el 1 de agosto de 1903, y que contó entre
sus redactores con
Julio Camba. Un año después, Urales
transfirió este diario a Francisco González
Sola y a Bernardo Saavedra. En 1905 dejó de publicarse La
Revista Blanca,
que tenía una tirada de 8.000 ejemplares y cuyo suplemento
llegó a alcanzar los
15.000.
A causa de un proceso contra
los promotores
de la Ciudad Lineal, a los que denunció por quedarse con el
dinero de las
familias humildes que entregaban sus pequeños fondos para
pagar unas viviendas
que no se construían, en 1913, Federico Urales es desterrado
de Madrid y se
traslada a Barcelona con su familia.
En 1923, tras la represión en Barcelona del movimiento obrero de la mano de Anido y Arlegui, Urales reanudó con entusiasmo la propaganda de las ideas anarquistas, ahora con la valiosa colaboración de su hija, Federica Montseny, nacida en Madrid en 1905 (3). Este año emprende en Barcelona la publicación de la segunda etapa de La Revista Blanca, que alcanzó una tirada de 12.000 ejemplares. En esta nueva andadura es una revista más cultural que política. Publica artículos de divulgación científica y temas culturales, estudios sobre problemas de fondo de la ideología anarquista, sobre la sociedad del futuro o sobre las diferencias entre anarquismo y socialismo. Años después, ya en 1932, Urales funda y dirige, también en Barcelona, el semanario El Luchador, del que llegaron a aparecer 182 números.
Las novelas sociales
Pero no acaba ahí
su capacidad como escritor
y editor. Poco después de aparecer La Revista
Blanca, la familia
Montseny-Mañé inaugura la serie La
Novela Ideal, que continuó hasta
1937 y llegó a alcanzar una tirada de 50.000 ejemplares. Y
cuatro años más
tarde pone en marcha una nueva serie, La Novela Libre,
con una tirada
de cerca de 30.000 ejemplares. Se trata de colecciones de novelas
sociales, de
unas 32 páginas, para las que tanto Urales como su hija
Federica escribieron
numerosos originales. Sólo de La Novela Ideal,
editada semanalmente,
se llegaron a publicar entre 1925 y 1938 cerca de 600
números.
En las dos series de novelas
tuvieron también
cabida obras desconocidas en esa época de autores como
Ibsen, Sué, Tolstoi...,
y novelas escritas especialmente por los miembros de la familia
Montseny-Mañé.
Todas esas novelas fueron leídas por la juventud durante dos
generaciones, y en
ellas se propagaban dos conceptos que eran intocables en la
España de entonces:
la lucha contra el clericalismo y la libertad del amor. Tanto La
Novela
Ideal como La Novela Libre
representaron la respuesta desde una
perspectiva libertaria a las populares series El cuento
semanal, La novela
de bolsillo, Los contemporáneos, La novela corta,
y tantas otras que,
entre 1907 y 1936, pusieron de relieve en España la
existencia de una incesante
actividad creadora cuyo interés sociológico y
valor literario está aún por
estudiar.
De la ingente
producción literaria de
Federico Urales, 12 de sus trabajos corresponden a novelas de
extensión: Sembrando
flores (1906), Una pelotera (1909), Los
hijos del amor
(1922), Los grandes delincuentes (1923), Mi
vida (obra
autobiográfica inacabada debido al exilio, que
comenzó hacia 1932, y de la que
sólo pudo escribir dos tomos), Flor deshojada,
El hijo de nadie,
Los mártires, Mi don Juan,
Novia con y sin hijos, Renacer,
El último Quijote y La
evolución de la filosofía en España;
99 corresponden a novelas breves publicadas en La Novela
Ideal, y 9 en
La Novela Libre. A los que hay que sumar los
numerosos materiales de
propaganda y artículos. Ni siquiera unas fiebres tifoideas
que padeció en 1935
y que quebrantaron su salud, impidieron que Urales dejase de escribir.
Era en la editorial del
semanario El
Mundo al Día, creado también por la
familia Montseny, donde se publicaban
las obras literariamente más ambiciosas (la
mayoría de las ya citadas del
propio Urales), además de clásicos del anarquismo
y del pensamiento
materialista moderno, como, por ejemplo, Fuerza y materia,
de L.
Büchner; El autodidacta, de Hans Ryner; La
reacción y la
revolución, de Pi y Margall, y diversas obras de
Errico Malatesta, Luigi
Fabri, Abad de Santillán, Mijail Bakunin, Ricardo Mella,
Sebastián Faure, Jean
Grave...
Perdida la Guerra Civil, toda
la familia hubo
de exiliarse. Tras la caída de Barcelona en 1939, se
refugió en la localidad francesa
de Montpellier, donde Urales continuó escribiendo su
autobiografía. Su
compañera, Soledad Gustavo, fue la primera
víctima en el forzado exilio: el 5
de febrero de 1939 moría en un hospital de
Perpiñán. Esta pérdida y las
agitaciones y sufrimientos que hubo de sufrir Federico Urales
contribuyeron a
mermar más aún su salud física y
moral. Se trasladó después a París
para
reunirse con su hija Federica, pero tuvo que huir de la capital
francesa ante
la entrada de las fuerzas alemanas. En la evacuación
perdió varios escritos y
documentos, entre ellos su autobiografía. El Gobierno de
Vichy le asignó como
lugar de residencia Salon pour Vergt (Dordogne), donde murió
el 12 de marzo de
1942.
Domingo Martínez
(Página
abierta, 182 / junio 2007)
_________________
(1)
Este fue uno de los primeros matrimonios civiles que se celebraron en
España.
(2)
Eligió este título en agradecimiento a La Revue Blanche,
que había prestado una calurosa acogida a los perseguidos
españoles.
En esta revista francesa, que se publicó entre 1891 y 1903,
escribió Tarrida de
Mármol diferentes artículos y tradujo para ella
algunos textos de Tolstoi. Su
director fue Alexandre Natanson. Prestó mucha
atención a la pintura española, y
fue una de las primeras publicaciones que reconoció el genio
de Picasso.
(3) Federica Montseny (Madrid, 1905-Toulouse, 1994), escritora e histórica dirigente de la CNT, fue la primera mujer ministra en Europa Occidental. Ocupó la cartera de Sanidad y Asistencia Pública en el Gobierno que se constituyó el 4 de noviembre de 1936, presidido por el socialista Francisco Largo Caballero. Con sólo 16 años publicó su primera novela corta, Horas trágicas; y, cuatro años después, su primera novela larga, La victoria.
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EN QUE ARCHIVO OBLIBLIOTECA PUEDO ENCONTRAR LA REVISTA BLANCA DE ENERO DE 1931
Des d'on escrius?
Sabemos que algunas publicaciones de la novela ideal fueron escritas bajo seudónimo. ¿Ha sobrevivido algún archivo donde pueda encontrar el nombre real del autor o documentación mercantil donde se acredite el contrato del mismo con la empresa editorial?
Muchas gracias.