estelnegre | 29 Maig, 2007 16:07
Ahir va morir el nostre company Eduard Pons Prades. Va passar uns dies amb nosaltres durant les VII Jornades Llibertàries l’any 2002 i en tenim un gratíssim record. Només volem presentar el nostre condol a la seva companya Antonina Rodrigo i recordar n’Eduard llegint la seva obra.
***
Mor als 87 anys l'historiador
llibertari Eduard Pons
Prades
L'historiador
i militant llibertari Eduard Pons Prades va morir ahir
després d'una llarga malaltia. Pons Prades havia nascut al
barri del Raval de
Barcelona el 1920, va ser alumne de l'Escola Racionalista Labor, que
dirigia
Germinal Puig Elias i un dels seus mestres va ser el
prestigiós enginyer Albert
Carsi. Durant la Guerra Civil va participar en la
socialització del ram de la
fusta com a militant de la CNT. Posteriorment es va adherir al Partit
Sindicalista d'Àngel Pestaña. Pons Prades va ser
soldat de l'exèrcit republicà
i una vegada acabada la guerra es va enrolar a l'exèrcit
francès, participant
en els combats d'alliberament de França. Va formar part de
la Junta Española de
Liberación i va ser detingut als Pirineus el 1946.
Pons Prades
va viure exiliat a França i va participar en la lluita dels
maquis contra el franquisme. L'any 1962 va retornar definitivament a
Catalunya,
i es va dedicar, aleshores, a l'escriptura i al periodisme. Va ser un
col·laborador assidu d'Historia y vida, Tiempos de
historia i Historia-16.
Entre els seus nombrosos llibres destaquen Republicanos
españoles en la II
Guerra Mundial, Españoles en los maquis franceses i
Guerrillas española,
1939-1960. Eduard Pons Prades estava casat amb l'escriptora
Antonina Rodrigo.
Ferran
Aisa
(Avui, 29-05-07)
***
Mor Eduard Pons Prades, escriptor i combatent per la República durant la guerra civil

Eduard Pons Prades,
escriptor, historiador i combatent
anarquista que va lluitar per la República durant la guerra
civil i contra els
nazis a França, ha mort aquesta matinada a Barcelona als 87
anys, segons han
informat fonts de la família.
Pons Prades, membre
fundador de l'editorial Alfaguara, ha
mort a l'hospital de Sant Pau de Barcelona, on estava ingressat a causa
d'una
greu malaltia. Aquest antic militant de la CNT es va allistar a
l'exèrcit
republicà amb només 16 anys, i després
de combatre a Madrid i a l'Ebre, va ser
ferit a Barcelona el 1938 i va passar a França el 1939, on
es va sumar a la
resistència francesa.
A França,
va lluitar amb guerrillers espanyols i francesos
al departament d'Aude. També va fer dos viatges clandestins
a Espanya, on va
ser detingut el gener del 1946, encara que va poder fugir i va viure a
França
fins al 1964, quan va decidir tornar a Espanya.
Pons Prades va
col·laborar en diferents publicacions i
diaris com a Historia y Vida, Historia 16,
Nueva Historia,
El Correo Catalán, El
Periódico, Diario de Barcelona
i El
Correo de Andalucía, així com en
revistes literàries com Insula, Papeles
de Sor Armadans, Letras i Índice
de Artes.
És autor a
més de títols com La venjanza,
Los que
sí hicimos la guerra, Un soldado de la
República, Guerrillas
españolas (1936-1960), Españoles
en los maquis franceses, Crónica
negra de la transición española 1976-85,
Las guerras de los niños
republicanos 1936-1995 i Republicanos
españoles en la Segunda Guerra
Mundial, de gran èxit editorial.
(El Periòdic de
Catalunya, 28-05-07)
***
Eduardo Pons Prades, la
pasión
de vivir, la pasión de luchar
Eduardo
Pons
Prades había nacido en Barcelona en 1920, y en las solapas
de sus libros nunca
se olvidaba de puntualizar que en el "distrito quinto", es decir, en
el llamado Barrio chino, lo que
constituía una clara reivindicación de
sus raíces proletarias y ácratas. En 1937,
después de colaborar en el Consejo
Económico de la Madera Socializada (CNT), se
alistó voluntario en el Ejército
republicano; destinado a la Zona Centro, ya sargento instructor de
máquinas de
acompañamiento, combatió en Madrid, en el Segre y
en el Ebro. Herido en
Barcelona, en marzo de 1938, durante un bombardeo, en febrero del
año siguiente
pasó a Francia, y meses después se
alistó en el Ejército francés; era una
forma
de continuar una guerra cuyas batallas iniciales, según la
óptica de la época,
se habían perdido en España. Luego, a partir de
julio de 1942, se unió a las
fuerzas de la Resistencia española, en las que, en agosto de
1944 mandó un
destacamento volante de guerrilleros franceses y españoles
con los que
participó en el "rastreo y limpieza" del sector oriental de
la región
de Carcasona. Tras dos viajes clandestinos a España, en
octubre de 1944 y
diciembre de 1945, fue detenido en enero de 1946, pero tres semanas
después
había conseguido fugarse.
Desde
Francia no
perdió nunca el contacto con España, sobre cuya
política menuda estaba a veces
mucho mejor informado que los aquí residentes; recuerdo, por
ejemplo, que en
1957 -yo contaba entonces 21 años y no tenía ni
idea de su existencia- me
remitió desde su exilio una copia mecanografiada de un
informe, que se suponía
secreto, redactado al parecer por Laureano López
Rodó, en el que se denunciaba
la revista La Jirafa como una de las publicaciones
del interior enemigas
del Régimen. Regresado a España en 1964, fue uno
de los cofundadores de
Ediciones Alfaguara, pilotada por Camilo José Cela, pero
sólo algunos años
después le conocí en persona, de la mano de su
mujer, la escritora Antonina
Rodrigo; de ambos he sido, a lo largo de los años, editor de
algunos de sus
libros.
En
febrero de
1975, casi un año antes de la muerte del general Franco,
Pons Prades quedó
finalista del primer premio Espejo de España con su obra Republicanos
españoles en la Segunda Guerra Mundial; era una
documentada y apasionada
reivindicación de quienes en los inicios de 1939
habían cruzado los Pirineos
sin darse por vencidos, que, con el tiempo, se ha convertido en un
libro de
referencia (la última reedición, si no me
equivoco, es de 2003). A partir de
ahí Pons Prades se convirtió en un investigador
prolífico que pudo escribir con
un cierto desahogo, y entre sus obras cabe destacar Guerrillas
españolas
1936-1960, Las guerras de los niños
republicanos 1936-1995 y Los
senderos de la libertad. Europa 1936-1945. Colaborador asiduo
de diversos
diarios y revistas especializadas, su pasión por vivir
estuvo indisolublemente
unida a su pasión por luchar; cuando en 2003 se
publicó Los mitos de la
Guerra Civil, de Pío Moa, Pons Prades, a los dos
años escasos, replicó con
una obra titulada Realidades de la Guerra Civil,
que, de manera muy
suya, subtituló Mitos, no, ¡hechos!.
A
la hora de su
muerte pienso que ni su vida, ni su ejemplo, ni su
aportación a la memoria
histórica, ni su lucha han sido baldíos, aunque
estemos muy lejos de ser
dignos, como él confiaba que algún día
lo seríamos todos los humanos, de
arrancar los frutos maravillosos de los maravillosos árboles
que pueblan el
maravilloso Jardín de las Hespérides.
Rafael Borràs
Betriu
(El País, 29-05-07)
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El pasado mes de junio en el paraninfo de la Universidad Central de Barcelona y organizado e impulsado por el catedrático Bernat Muniesa se celebró un acto de reconocimiento a la persona de Eduard Pons Prades por su dilatada historia, en buena parte testigo y actor de los acontecimientos del siglo XX que agitaron tanto nuestro país como Europa. Aunque Eduard pronto se apresuro a dejar constancia de que aquel homenaje era un homenaje a todos sus compañeros de lucha por la libertad individual y colectiva.
Al cabo de unos días, por fin, quedamos en un pequeño bar de la calle Valencia con Eduard Pons Prades como tantas otras veces lo hemos hecho, pero esta vez queremos tomar nota y allí nos lo encontramos y nos recibe con jubilo y alegría e inmediatamente la conversación se hace cada vez con más fluidez y una gran dinámica que apenas nos permite tomar buena cuenta de ello en pequeñas cuartilla.
Eduardo nació el 19 de diciembre de 1920 en la calle de Wifred del barrio del Raval, entre la calle de Ponent (Hoy Joaquín Costa) y el Tigre. Hijo de emigrantes valencianos su destino poco más o menos estaba marcado. Por aquellos días Salvador Seguí, y unos cuantos anarcosindicalistas más habían sido deportados a Mahon. Mientras que desde Zaragoza empezaban a oírse los ecos del grupo “Los Justicieros” más tarde “Los Solidarios”
Aquella era una Barcelona obrera donde el paro era asfixiante y donde ni siquiera los jornaleros con más suerte podían saciar el hambre de sus hijos.
Su padre se había trasladado desde el pueblo de Alboraya (Valencia) a Barcelona en 1916 tenía la profesión de Ebanista siendo uno de los fundadores del Sindicato Único de Elaborar Madera, que en aquel entonces tenía su sede en la Calle San Pablo en el mismo edificio del Cine Diana y muy cerca del Monumental (en los años del franquismo Jardines de Granada, y ahora con la democracia un pabellón deportivo).
Algunos años más tarde en 1925 se pudo montar su propio taller de Ebanistería en la calle Viladomat 103, este taller lo pudo mantener con su esfuerzo hasta el advenimiento de la República, ya que fue durante esos días cuando muchos de sus clientes en mayoría burgueses se enteraron de su condición de anarcosindicalista por lo que le empezaron a rescindir los trabajos.
A pesar de todos estos inconvenientes el padre de Eduard que nunca había perdido contacto con sus orígenes ya que su actividad y curiosidad por los libros le había llevado a encargarse de la biblioteca de la “Casa de Valencia en Barcelona” donde conoció a Vicente Claver un acérrimo Republicano Federalista que con la llegada de la República iniciaría un proyecto editorialista con la Editorial Cervantes, siendo el impulsor del día del Libro en la Festividad de Sant Jordi. Así, con una enorme energía y levantando el báculo nos da cuenta Eduard: “hasta ese día en la festividad de Sant Jordi solo se regalaban flores”.
Después Eduard remota el hilo de la conversación y nos habla del nuevo trabajo de su padre en los talleres de Casa Bardina en la calle Aribau 196, allí estuvo durante un par de años y fue precisamente en este lugar, en que su padre se empeño de que Eduard aprendiera un oficio por lo que él cada verano a partir de entonces acompañaba al padre con su caja de herramientas y barnices.
Sin embargo la vocación de Eduard siempre fue la enseñanza, la pedagogía y hacia ello encamino todos sus esfuerzos estudiando en “L’Escola del Treball” en lo que hoy es la Escolà Industrial de la calle Urgell.
Su madre Gloria Prades Núñez también Valenciana (Almasera) con la llegada de la República pudo entrar a trabajar de telefonista en el Palau de la Generalitat gracias a la buena amistad que había adquirido en la Modelo (1925) el padre de Eduard con Martí Barrera por aquel entonces conceller.
Eduard vuelve a levantar el puño con energía -el consejo de mi padre siempre era: “El millor amic un llibre” y mi tío apostillaba “ si pero al costat de una bona pistola, sino no et faran mai cas ” -. Sin duda su padre era un anarcosindicalista y su tío algo más radical estaba en las posturas Faístas. Luego acabara de contarnos que su tío llevo a hombros el féretro de Durruti por toda la Vía Durruti (Vía Laietana) en aquel fatídico noviembre del 36.
Y ya algo más afligido nos comenta Eduard como su padre decidió quitarse la vida en marzo del 36. Sin duda se vio avenir todo aquello que aconteció y decidió evitárselo.
Un poco antes del periodo republicano Eduard solía ir a la conferencia que se organizaban en el viejo Asiatic de la Calle Rosal, así como también años más tarde acudiría con cierta frecuencia a L’ Escolà Racionalista del carrer La Cera nº 2 “Labor Germinal” donde su director era el francés Oliver Bertrand. Allí tuvo la oportunidad de asistir a varias conferencias que Alberto Carsi geólogo, impartía a los jóvenes que les indicaba buenos conocimientos sobre la historia natural. Tanto en geología como de espeología .
En este punto al recordar a Alberto Carsi no podemos más que echar mano de la memoria y describiros el primer encuentro de éste (Carsi) con el gran Astrónomo Comas i Sola que muy bien nos cuenta Sara Berenguer en su libro “Entre el sol y la Tormenta” “Cuando en 1904 en una conferencia que Comas dio en el Ateneu Barcelonés se encontró con un único asistente en el público, y Comas sin desmoralizarse hizo una alocución como si la sala estuviera repleta para renglón seguido invitar al público (en este caso a Carsi) a continuar el debate en un céntrico Café de la Rambla”
Mas adelante Eduard tuvo la oportunidad de volver a cruzarse en la vida de los Carsi.
Pocos días antes del 19 de julio Eduard consiguió el título de Bachiller
Después del 19 de julio, ilusionado como tantos otros jóvenes de la época estuvo colaborando activamente en las labores de colectivización del Sindicato de Elaborar Madera que en aquellos días estaba en la calle Diputación 195, allí estaba Joaquina Dorado de Secretaria del Sindicato, también se ocuparon otros locales como la Iglesia de St. Madrona de Pueblo Seco que servía de almacén y se le encargo al sindicato de Construcción para que junto a esta Iglesia se edificara un pequeño edificio para cubrir las necesidades del sindicato. Se destruyo el Campanario de la Iglesia por que éste servía de punto de mira o referencia a la aviación fascista que perseguía puntos clave como podía ser la central eléctrica del Paralelo.
Sin embargo Eduard quería ir al frente pero por su edad le era imposible así que decidió
falsificar su identidad y pudo presentar una documentación en la Escuela de Guerra
Existían tres campos de entrenamiento de la “Escuela Popular de Guerra” en Pins del Valles (San Cugat del Vallés) Xativa y Escorial de la Sierra, hacia está última población le mandaron el 20 de agosto del 37 y después de tres meses de formación recogió el título de Sargento de manos del poeta Miguel Hernández que en aquel entonces era Comisario político de la 46 División que tenía su Estado Mayor en el Escorial.
Listo para entrar en combate fue enviado a la “105 Brigada mixta que dependía de la 3ª División” en el sector de Guadarrama Occidental entre los pueblo de Valdemorillo y Zarzalejos, Allí tuvo su bautizó de fuego en diciembre del 37, y después trasladado a Brunete /Quijala cuando el frente poco menos estaba establecido y sólo había pequeñas escaramuzas.
En marzo del 38 tuvo su primer permiso por lo que se traslado a Barcelona, vía Valencia y Tarragona. Una vez en Barcelona se fue a visitar a sus compañeros del Partido Sindicalista que en ese momento tenían la sede en la Rambla junto a los Almacenes Sepu, cuando hubo un bombardeo que afecto varías casas de la calle del Carmen por lo que se requisaron los coches que en ese momento habían en un corto perímetro, Eduard aunque nunca había conducido se hizo con un coche aparcado en la puerta del Partido y se puso al servicio de “evacuación heridos” para transportar los heridos, en este caso los más leves hasta el consultorio de la calle Sepúlveda.
El 17 de marzo del 38 cuando el Bombardeo fascista en Barcelona alcanzo un camión que trasportaba trilita a la altura de la Gran Vía / Balmes destruyendo 7 u 8 edificios y sembrando de cadáveres toda la zona, él se encontraba en ese preciso momento en la gasolinera de la Ronda Universidad/ Pelayo y la fuerza expansiva de aquel impacto volcó el automóvil y a Eduard lo arrastro más de 50 metros quedando sin sentido, recobro el conocimiento al cabo de dos días en el Hospital Militar que en aquella época se encontraba todavía en la calle Tallers. El diagnostico a demás de las fuertes contusiones fue de desplazamiento de órganos por lo que estuvo casi un mes en el hospital, concretamente el 15 de abril del 38 recibía el alta médica, pero entonces no pudo volver a la 105 Brigada Mixta por que la Zona Centro ya había quedado aislada de Cataluña, por lo que se presento en Guisona donde se instruía a los miembros de la Quinta del Biberón, allí conoció a Joan Llarch que también daba instrucción a los jóvenes recién llegados, entre sus soldados de quinta Llarch tenía a Antoni Samaranch hasta que éste en un descuido logro pasar al bando de la España Fascista.
La Quinta del Biberón que instruyeron entró en bautizo de fuego con la 60 División en el frente del Segre en Balaguer, batalla que duró del 25 de abril al 3 de mayo, en la disputa de un montículo que controlaba la zona “El Cerro del Merengue” en el municipio de Sant Romà d’Abella y luego por un tiempo el frente quedó estabilizado aunque los fascistas llegaron a ocupar un barrio del extrarradio de Balaguer conocido como “La Barceloneta”.
El 24 y 25 de julio del 38 se inicia la ofensiva del Ebro, Eduard atraviesa el río en barca el primer día en la tercera remesa de hombres que cruzan el río. La Batalla duró hasta el 16 de noviembre y nos asegura que hubieron 5 ofensivas republicanas y lo que se conquisto en una semana a los fascistas les costó 104 días recuperarlo. Después lo de siempre el desaguisado de las armas, los barcos rusos y checos llegaban hasta el puerto de Burdeos y después en tren hasta la frontera Puigcerdà pero este último tramo era un calvario y Francia hacia todo lo posible para que no llegaran, y nunca llegaron. Si no otro gallo hubiera cantado en la Batalla del Ebro.
Después la desbandada, aprovechando el carnet de cuando conducía la ambulancia se presentó a Joseph Robusté Parés que era el Inspector General de Evacuación y fue encargado junto a otros compañeros para la evacuación de heridos por todos los Hospitales desde Barcelona hasta la Frontera francesas, así es como desde el 15 de diciembre del 38 al 10 de febrero del 39 consiguieron sacar del país a 10300 heridos. Los últimos que recuerda fueron 15 heridos Internacionales que se encontraban la noche del 9 al 10 de febrero en un hospital improvisado en Garriguella.
Él salió de Cataluña por Port Bou en marzo del 39 unas horas antes de que los fascistas llegaran al paso fronterizo. Una vez en Francia aprovechando la documentación de herido de guerra tuvo la suerte que lo mandaran al hospital de Carcassone donde estuvo 12 días.
Allí una familia Valenciana que hacia tiempo ya vivía en Francia y que ya hacia unos meses se había hecho cargo de sus hermanos, lo reclamaron, así que se fue a vivir con ellos a Bloumac (cerca de Carcassone) donde trabajo de “oficial porquero” cuidando cerdos en la campiña.
Este mismo año toma los primeros contactos con el ejército francés y con el maquis y al año siguiente colabora en el grupo “Solidaridad Española”.
En 1942 ingresa en los grupos de acción de la resistencia española del Aude Es responsable coordinador de los diferentes grupos guerrilleros españoles junto a Manolo Morató y Tomás Martín hasta los últimos combates por la liberación de Francia en Agosto de 1944.
Colaborando incluso con los grupos de evasión tanto de Ponzan como de Manolo Huet éste último había sido uno de los “Nanos de Eroles” de la Barcelona revolucionaria y ahora en Francia se dedicaba a salvar vidas de Judíos y de Aliados por vía Marítima. En esta Francia ocupada por el Nazismo tuvo la oportunidad de salvar de las garras de la gestapo a su maestro Alberto Carsi que estaba perseguido por anarquista masón y judío.
El 14 de octubre del 44 entró por primera vez en clandestinidad a España visitando Euskadi, Oviedo, Madrid, Valencia Barcelona hasta el 11 de Noviembre para ver como se encontraban los compañeros del Partido Sindicalista.
Luego volvió de nuevo a España pero esta vez la suerte no le acompañara y el 5 de enero de 1946 será detenido cuándo se disponía a volver a Francia con un guía del grupo de Quico Sabater , el guía pudo escapar Cerca de Puigcerdà pero él fue conducido a Pont de Molins donde estaba el Servicio de Información del Ejercito
Eduard llevaba unas notas en la pierna entre las hojas de un periódico de la época “El Español” en un momento del viaje pidió de ir al monte para hacer de vientre y aprovecho para desprenderse de los papeles manuscritos que portaba pero otra pareja de guardia civiles que los iba siguiendo los recupero y al llegar a Pont de Molins se encontró con los papeles encima de la mesa del comisario.
De allí lo enviaron a SALT donde de maestro de la cárcel estaba Josep Pallach y ambos estudiaron una estrategia para que él llegara a Barcelona con unos días de fiesta de por medio así es como llego a Barcelona un día antes del 26 de enero fecha en que el franquismo celebraba la “liberación de Barcelona”.
Pudo escapar gracias a un primer soborno que debía servir como fianza mientras llegaban todos los informes, pagado por el hermano de Alberto Carsi, Ricardo al inspector de policía de vía Layetana que no conocía todavía los informes, sobre su peligrosidad.
Inmediatamente Eduard marcha hacia Valencia donde tenía familiares que lo recogieron
Y allí pudo refugiarse por un tiempo, antes de volver a partir hacia Francia hasta el año 1962 que de nuevo vuelve a España, concretamente a Extremadura de donde era su compañera y allí sobrevivir como tantos otros ibéricos.
A pesar de todo no espero a la muerte del Dictador para empezar a increpar, por aquí y por allá, empezó a escribir y editar algún que otro libro que luego con la “democracia” se acentuarían aun más en un intento desde siempre de ser fiel a la memoria más reciente de un pueblo.
Y desde entonces sigue ahí, con su testimonio fehaciente de que la Libertad fue posible pero que de alguna manera esa osadía de tomar la Libertad la hubieron de pagar con creces.
Manel Aisa Pàmpols
("Solidaridad Obrera")
Divendres 29 de juny a les 23.55 a Gran Angular La2 TVE presentem un petit treball sobre l'Eduard Pons Prades. Aquest petit documental tracta del seu últim llibre i de la passió que el va mantenir fins al final. També es passarà dimarts 3 de juliol a les 20.30 pel TDT en desconnexió català.
Fuen un gran historiador desde dentro de la propia historia. Y una persona excepcional. No puede asistir a su funeral por hallarme internado en la Clínica Quirón, pero por teléfono hable con él, ya agonizante. Me dijo: Bernat, visca el moviment llibertari. Luego, se me saltaron las lágrimas.